El Mural Bartolino

Ignacio Castillo Cervantes entro al Colegio en 1935, en donde estudio 4 años, pese a esto se mantuvo muy unido siempre al Colegio. En 1978, el 12 de diciembre, emprendió la obra del Mural del colegio con la ayuda eficaz de los Exalumnos del año 53, que celebraban sus Bodas de Plata de Bachilleres. Se terminó el Mural, después de múltiples vicisitudes, el 23 de noviembre de 1985.

El Mural tiene 33 metros de longitud por 2,80 de altura. Contiene 118 figuras, 92 personajes conocidos, íntimamente relacionados con la historia del Colegio y costa de 6 paneles de los cuales el ultimo esta sin terminar.


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Ignacio Castillo Cervantes

Ignacio Castillo CervantesEn la antigua hacienda de Techo de los Jesuítas del Colegio Mayor de San Bartolomé, nació Ignacio Castillo Cervantes, el 1º de Octubre de 1922, acompañado por su hermano mayor, Juan Antonio; rodeados de un ambiente bucólico sabanero y fascinados por el esporádico vibrar de pequeños aviones de la recién fundada SCADTA, pasaron allá su infancia, mientras nacían ocho hermanos más.

Aunque a los dos hermanos mayores, desde pequeños, les fascinaba inmensamente la pintura, sin embargo el destino los separaría, luego...

Iniciado por su hermano Juan Antonio, aprovechaban la "maravillosa" arcilla que hallaban en la hacienda para hacer figuritas; utilizaban las paredes de la casa, como lienzos, para despertar sus aficiones por la pintura. Debido a los regaños del padre, pasaron hacer siluetas en alambres que colgaban en las paredes, sin poder evitar las reconvenciones; pues las siluetas les quedaban tan bien elaboradas, que su padre, don Alcides, mayordomo de la finca por invitación del P. Marco A,. Restrepo, los regañaba nuevamente por desobedecer. Su madre los defendía del engaño òptico, haciendo notar que eran siluetas trazadas con alambres.

Ambos tuvieron oportunidad de contemplar fotografías de las obras de arte de grandes artistas, gracias a que en la hacienda botaban laso deshechos de la imprenta fundada en San Bartolomé; igualmente aprovechaban los sobrados de los tarros de pintura, deshechos de la misma imprenta, para trazar sus dibujos. "Entonces, dice Ignacio, llegué yo a la grandiosidad del arte griego, sin saber quienes eran; pero yo veía la magnificencia, la belleza se esas obras... y aquello me fue formado; y empecé a modelar en arcilla; a pintar en las paredes. Yo creo que de ahí comencé a ser muralista...Desde entonces..."Tenía apenas cocho años!" Su hermano, Juan Antonio, pasó a estudiar al Colegio Mayor de San Bartolomé. Fue discípulo de Acuña, quien había regresado de Europa.

Por esos tiempos, en los años 30, el P. Félix Restrepo, S.J. había traído de Europa las mejores obras de arte, reproducciones en yeso, copias o moldes que tomaban directamente de los originales. En el Mayor se hizo una exposición y un Museo con esas obras. El P. Eduardo Ospina, S.J. estaba también preparado sus estudios comparativos del arte. Juan Antonio tuvo oportunidad de disfrutar de esas experiencias, y regresaba a la finca a hacer travesuras con su hermano Ignacio, pintando más murales en la casa de campo.

Sin embargo, en Juan Antonio pudo más la aviación: "los alemanes -cuenta Ignacio- lo quisieron muchísimo y se lo llevaron a volar...". Fue tal vez el primer Botón, azafata colombiano. Ignacio recuerda que ambos gozaban con ese uniforme "tan lindo...lleno de botones...". Pero el 24 de Junio de 1935, un avión, envidioso o vengativo, cegó la vida de dos grandes artistas: De un cantante argentino, Carlos Gardel y de Juan Antonio Castillo Cervantes, bogotano, pintor - escultor en ciernes... Ese día cumplía Juan Antonio, 16 años...Una semilla era sepultada, pero despertada un nuevo retoño...!

Por el año 1935, el P. Jesús María Fernández, quien apreciaba mucho a la familia Castillo Cervantes, trajo becado a San Bartolomé, a Ignacio, las Primarias estaban en La Merced; medio año después se trasladaron al Centro. Pero allá en la Merced, descubriría un caolí, arcilla blanca "hermosìsima". Que se facilitó modelar nuevas figuritas. Era un sueño... Era un conflicto...: Pintar...? Estudió cuatro años en el Mayor de San Bartolomé, pero el amor al arte no le permitía estudiar en serio: "Yo no hacía más que pintar, en los libros... en los cuadernos... en hojas en blanco... Y así me sorprendían ... Era pequeño, pero ya con el ideal de mi pintura, de pintar!".

Los jueves tenía medio día de vacación: Había paseo al "campo" de La Merced. Pedía permiso al P. Arturo Montoya para permanecer esas tardes, en la Capilla de San José (Iglesia de San Ignacio). Se entusiasmaba muchísimo! Contemplaba las obras de P. Páramo... y pintaba...

Por esa época, años 36 - 37, todavía estaba el claustro viejo, que ahora es Plazoleta. " Yo veía esa pared blanca...", dice, quizás añorando las paredes de la hacienda de Techo..., y una vez más, reprimiendo sus impulsos...!

Hacia el año 38 se dijo: " Yo ni voy a pintar, ni voy a estudiar...!". Así que, terminando su segundo año de bachillerato, es presentado por el Hermano Arpidio Zuluaga al amigo de éste, gran escultor bogotano, Gustavo Arcila Uribe, quien había sido becado pro el gobierno Nacional para estudiar en las mejores Academias de Europa, -Santa Cecilia, San Fernando-, y en Chicago. Con el Maestro Arcila estudió dos años y luego, pasó a la Facultad de Bellas Artes, en la Escuela Nacional, donde estudió tres años. Luego, compró libros, se documentó y estudió por propia cuenta. De ahí en adelante comenzó su producción: Estatuas para los jardines del Noviciado de Santa Rosa de Viterbo en Boyacá, y un Viacrusis. Esculturas para el Colegio Aloydiano de Bogotá. Estatuas y cuadros para el Noviciado Jesuítico de La Ceja (Antioquia). Estatua de San José, para el Colegio San José de Barranquilla. Pinturas en una antigua capilla de la Javeriana. Decoraciones en al Sociedad Bolivariana de Bogotá. Decoraciones en la Iglesia de los Padres Capuchinos, en Roma. Un Mural apoteósico en la Iglesia de Chicoral. Un Mausoleo-Capilla, consagrado a la memoria de su madre, en Fontibón. El Mural de "Bartolinos Ilustres" en el Colegio Mayor de San Bartolomé.

Al sueño, al ideal de los años 37, - cuando deseó pintar un mural en ese "paredón blanco del claustro del Colegio", pero que no podía realizar entonces por falta de experiencia y técnica - al fin le llegó su momento, en el año 78: Ignacio comenta su sueño con el entonces Rector del Colegio, quien le advierte la dificultad pro falta de dinero. Sugiere entonces su ideal al P. Jesús Sanín, quien lo anima "Hombre, interesantísimo! Hazte un boceto rápidamente y presentamos la idea a los exalumnos bartolinos del 53, quienes celebran sus bodas de plata, como Bachilleres Bartolinos!". La idea tuvo éxito. Consultó la historia del Colegio en e libro de los hermanos Hernández de Alba, seleccionó personajes, distribuyó páneles en épocas históricas, elaboró un boceto de dos metros de largo y lo presentaron a los Bachilleres Bartolinos del 53. Gustó muchísimo! Y comenzaron a dar aportes. El 12 de Diciembre de 1978 se comenzó la obra. Diversas interrupciones por su viaje a Europa o por falta de presupuesto, le dieron "tregua para reflexionar, darle ánimos y mejorar sus inspiración". Con aquellos y ulteriores aportes, especialmente del Dr. Virgilio Olano, se ha realizado el Mural.

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