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Una aventura para crecer en la amistad

Octubre 22 de 2026    Waldino Lis Lis   
Formación Integral   Cursos Taller de Formación Integral

Grupo de bartolinos, asesores y acompañantes que participaron en el Curso-Taller Paris I. / Waldino Lis Lis

En septiembre, la finca San José de Potosí, ubicada en Villeta, Cundinamarca, se convirtió en el escenario de una experiencia llena de alegría, encuentro y espiritualidad: el Curso Taller París I.

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Durante tres días, 39 estudiantes de los grados cuarto y quinto compartieron momentos de juego, reflexión, aprendizaje y fraternidad, acompañados por cinco asesores juveniles de bachillerato, el equipo de Pastoral de la sede infantiles y un jesuita.

Aprender jugando, crecer compartiendo y descubrir el valor de la amistad fueron algunos de los regalos de esta experiencia. A través de cada actividad, nuestros bartolinos tuvieron la oportunidad de reconocer y expresar sus emociones, fortalecer sus vínculos, reflexionar sobre sus decisiones, acercarse a Dios y descubrir que la amistad es un don que se recibe con gratitud y se hace vida a través del cuidado, el respeto, la confianza y el amor.

Ser amigos significa aprender a escuchar, acompañar, perdonar y celebrar juntos; significa reconocer en el otro a alguien valioso, digno de ser amado y respetado.

Asimismo, estos días les permitieron descubrir la importancia de cuidar de sí mismos, de los demás y de nuestra Casa Común, comprendiendo que cada gesto, cada palabra y cada decisión pueden convertirse en semillas de esperanza y transformación.

Todo ello se vivió con un propósito que da sentido a nuestra misión educativa: contribuir a la formación integral de nuestros bartolinos y fortalecer en ellos un liderazgo al estilo de San Ignacio de Loyola, que los impulse a vivir los valores evangélicos y a asumir compromisos concretos consigo mismos, con sus compañeros y con el mundo que habitan.

París I nos recuerda que educar también es enseñar a amar, que crecer implica aprender a caminar junto a otros y que la amistad, cuando se construye desde el respeto, la generosidad y la fe, se convierte en un hermoso regalo de Dios.

¡Que cada bartolino siga siendo luz, amistad y esperanza allí donde la vida lo invite a servir!

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Una aventura para crecer en la amistad

Octubre 22 de 2026    Waldino Lis Lis   
Formación Integral   Cursos Taller de Formación Integral

Grupo de bartolinos, asesores y acompañantes que participaron en el Curso-Taller Paris I. / Waldino Lis Lis

En septiembre, la finca San José de Potosí, ubicada en Villeta, Cundinamarca, se convirtió en el escenario de una experiencia llena de alegría, encuentro y espiritualidad: el Curso Taller París I.

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Durante tres días, 39 estudiantes de los grados cuarto y quinto compartieron momentos de juego, reflexión, aprendizaje y fraternidad, acompañados por cinco asesores juveniles de bachillerato, el equipo de Pastoral de la sede infantiles y un jesuita.

Aprender jugando, crecer compartiendo y descubrir el valor de la amistad fueron algunos de los regalos de esta experiencia. A través de cada actividad, nuestros bartolinos tuvieron la oportunidad de reconocer y expresar sus emociones, fortalecer sus vínculos, reflexionar sobre sus decisiones, acercarse a Dios y descubrir que la amistad es un don que se recibe con gratitud y se hace vida a través del cuidado, el respeto, la confianza y el amor.

Ser amigos significa aprender a escuchar, acompañar, perdonar y celebrar juntos; significa reconocer en el otro a alguien valioso, digno de ser amado y respetado.

Asimismo, estos días les permitieron descubrir la importancia de cuidar de sí mismos, de los demás y de nuestra Casa Común, comprendiendo que cada gesto, cada palabra y cada decisión pueden convertirse en semillas de esperanza y transformación.

Todo ello se vivió con un propósito que da sentido a nuestra misión educativa: contribuir a la formación integral de nuestros bartolinos y fortalecer en ellos un liderazgo al estilo de San Ignacio de Loyola, que los impulse a vivir los valores evangélicos y a asumir compromisos concretos consigo mismos, con sus compañeros y con el mundo que habitan.

París I nos recuerda que educar también es enseñar a amar, que crecer implica aprender a caminar junto a otros y que la amistad, cuando se construye desde el respeto, la generosidad y la fe, se convierte en un hermoso regalo de Dios.

¡Que cada bartolino siga siendo luz, amistad y esperanza allí donde la vida lo invite a servir!